Halo

26/2/11

Episodio Siete


No sabía en realidad que hacer, si avisarle a mis padres e interrumpir la conversación entre ellos y Lord, o avisarle a mamá por medio de gestos, la verdad estaba nerviosa. Sentí un escalofrío por todo mi cuerpo, empezando por la piernas y terminando en los hombros, sentía como poco a poco el escalofrío iba durmiendo mis pies y mis manos al punto en que me sentí mareada.

En instantes me llegaron imágenes de hoy en la madrugada y fue cuando relacioné que todo lo que había sentido en el sueño lo estaba sintiendo en ese momento, y fue cuando le grite a papá:

-Papá mira lo que está pasando allá afuera, no me siento nada bien, corre has algo me siento exactamente igual que en el sueño.

Antes de que papá pudiera voltearse a ver que era lo que estaba pasando,  llego corriendo el mismo hombre que nos abrió la puerta y dijo:

-Mi Lord, Lord Du Luag, nos están atacando de nuevo.

-Por Dios llama a refuerzos, y lo más importante protege a la chica-, esa chica era yo.

El hombre le lanzó a papá sacos pequeños color negro con algo dentro, y creo que era para protegerse, y yo me senté mientras ellos rodeaban de lado a lado el vestíbulo. Recostada esperando a que se pasara el mareo, vi como poco a poco se iban formando varios anillos color dorado en el techo de la sala y fue cuando observe que Lord Du Luag lo estaba mirando también.

-Auxilió, los malditos ángeles se están apoderando del vestíbulo-, gritó Lord con una voz muy grave.

Yo estaba completamente en shock, no tenía ni idea de que hacer, seguía en el vestíbulo mientras mis padres corrían de lado a lado hasta el punto en que chocaban contra ellos mismos. De pronto llegaron un grupo de hombres con un extraño bulto en su espalda. Nunca había visto una cosa igual, en su vestimenta tenía una gabardina negra que tapaba a la perfección el misterio que había bajo ese bulto.

Mientras yo observaba todo aquello, también de fondo escuchaba como habían gritos de mamá, como papá tiraba sillas a los lados para salir corriendo sin ninguna dificultad. Ya cuando mire de nuevo hacía arriba, vi que va habían varios ángeles volando sobre nosotros, eran exactamente igual que mi sueño, tenían esas capuchas blancas que les llegaba hasta taparles los pies, y esta vez observé algo que es único de los ángeles, esas perfectas alas que colgaban se la parte superior de la espalda. Era increíble ver lo blanco y brillante de cada una de las plumas que conforman cada ala. Mientras admiraba eso, sentía que todo pasaba como en cámara lenta, volví la mirada de nuevo hacia mis padres y estaban tomando los sacos que les habían dado, sacaron un tipo de polvo como ceniza y lo lanzaron hacia su espalda, nunca en mi vida había visto como luego de esto, se les iba formando un bulto en la espalda de mis padres.

Podía escuchar a gritos y golpes que iban a venían en aquel vestíbulo hasta que asustada, sentí un aire extraño que salía sobre mis espalda, voltee lo más rápido posible y fue cuando vi lo peor. Era él, el mismo que había visto en mi sueño, aquel ángel que tenía un físico como de modelo, era el mismo. Con su vestimenta tan partícula y ese anillo que les bordeaba la cabeza tan perfecto. Él me miro y con esa voz tan grave me dijo:

-Te dije una vez, dos ya no.

Lo único que me dio tiempo fue de verlo a los ojos, esos ojos azul claro que me transmitían una inmensa paz dentro de mí. Mire a mis padres y observe para que servía ese polvo similar a la ceniza, y fue aquí donde sentí que cada vez todo se hacía más y más pequeño, quería gritarle a mis padres para que me ayudaran pero no podía. Una voz interior similar a la del ángel aquel que ya me tenía abrazada como chica recién casada me decía,-No seas tonta Emily, déjate llevar por nosotros los ángeles, que no vez que ya no formas parte de este mundo.Te aseguro que no te vas a arrepentir-. Sentía como conforme iba subiendo con él, me iba sintiendo cada vez más liviana, hasta que llego el momento en que mis ojos se cerraron y no supe que más sucedió.

22/2/11

Episodio Seis


 La señora Martha seguía llorando la muerte de su esposo por culpa de la lluvia de diamantes que le lanzaron los ángeles, mamá la acompaño toda la mañana mientras yo conversaba con los chicos para decirles que al fin me iba a convertir.

Después de almuerzo papá agarro las llaves de su coche y lo único que dijo fue:

-Nos vamos ya a la mansión Du Luag, de hoy no podemos pasar-.

-Papá pero por dios porque así tan rápido-, dije a la vez que tomaba mi teléfono móvil que fue lo único que me dio tiempo de agarrar ya que mamá me jalaba de un brazo para que saliera.

-No podemos esperar más Emily, mira lo que le paso al señor Peter. Y eso que el ya estaba completo. 

Amanda, ¿traes lo necesario?-

-Si Julián, estoy lista, vamos.-

Me hicieron casi metida a la fuerza a la parte trasera del automóvil, mamá apenas se sentó se abrochó el cinturón y papá encendió el motor, fue ahí cuando vi que ya no había marcha atrás.

Seguía muy nerviosa, cada palabra que salía de la boca de mis padres me hacían pensar cada vez más en la transformación que iba a pasar, me sentía mareada, no sabía si era porque no había comido muy bien o si era del susto de pensar a lo iba.

Pasaron unos largos cuarenta y cinco minutos y llegamos a una entrada muy extraña, era un lugar muy lujoso, tenía unos árboles lo suficientemente altos como para decir que tenían 200 años de estar sembrados. En la entrada había un camino que nos dirigió hasta un colina en la cual había una mansión, (de ahí el nombre de la Mansión Du Luag), era como la de un cuento de hadas, tenía unos ventanales inmensos con unas figuras abstractas, había también unos automóviles hermosos color negro, entre ellos una limusina color vino, en la entrada de dicha mansión había un par de puertas de madera inmensas y talladas con un escudo, que cubría las dos inmensas puertas, en realidad se merecía llamarla mansión.

Papá estacionó el auto cerca de los otros tres; hasta que daba pena ver junto a semejantes obras de arte, cuando me abrieron la puerta papá me dijo:

-Llego la hora-

Tomé a mamá de la mano y nos dirigimos hacía la gran entrada, había una especie de aro color marrón, para poder tocar la puerta de una forma elegante, como en los tiempos de antes. Papá tiro de el repetidas veces hasta que un hombre de estatura muy alta nos abrió la puerta. Tenía un traje entero del tiempo de antes, la camisa era blanca y con vuelos, el saco de color vino con el cuello negro, al igual que sus pantalones, era una vestimenta muy sobria y a la vez elegante.

-Bienvenidos que se les ofrece-. Dijo el hombre con los ojos puestos en mí.

-Buenas tardes, venimos a hablar con Lord Du Luag, nos urge hacer una transformación-. A papá se le podía escuchar perfectamente la preocupación en su tono de voz.

-Pasen, voy a avisarle que baje. Pueden esperarlo en el vestíbulo, están en su casa-. Él señaló hacía la derecha, mamá fue la primera en entrar y seguido yo.

Entramos al vestíbulo, era increíblemente asombroso. Había una lámpara que colgaba desde el segundo piso, un balcón con barandas de madera talladas al igual que la entrada principal, los sillones eran color vino y de un estilo muy particular, tenían cuadros de diferentes lugares de Europa y en el centro de la sala había una mesa con una canasta llenas de diferentes frutas, en realidad era como un sueño hecho realidad, todo una casa estilo victoriana.

Nos sentamos los tres en un mismo asiento, habiendo cuatro del mismo tamaño. Al parecer yo era la única que estaba tan asombrada por dicha locación, mamá seguía preocupada viendo como reaccionaba yo y papá estaba muy pensativo. La verdad es que era tal la elegancia que olvidé por completo porque era que estaba allí.

Escuche unos pasos muy fuertes, y mis padres lo único que hicieron fue levantarse de un momento a otro y ver hacia el balcón.  Yo como no sabía que era lo que estaba sucediendo, me quede sentada hasta que papá me torció los ojos y me levantó del hombro.

-Buenas Tardes Lord Du Luag-, dijo papá inclinándose haciendo una reverencia hacía Lord.

Yo antes de que papá me hiciera otras vez ojos de loco hice lo mismo.

-¿Cuál es el motivo de su visita señores Kusanovish?-

-Lord Du Luag, quiero convertir a mi hija, me preocupa que esto que esta pasando. De nuevo apareció el halo en el cielo y ya sabes lo que pasa si ella no está convertida.

-¿Cómo que ella no está convertida?-, dijo Lord a la vez que sus facciones se endurecían un poco y sus ojos cambiaban de color negro a un vino.-Eso es lo más peligroso del mundo, porqué no la habían traído antes, porqué esperaron tanto.

-Disculpe Lord, es que…- Papá no pudo terminar, su voz de disolvió entre aquel vestíbulo.

Mientras ellos conversaban, algo en mi cabeza decía desde hace varios minutos atrás que volviera a ver hacia el vitral, volteé la cabeza y fue cuando lo peor estaba por suceder.

16/2/11

Episodio Cinco


Papá me miro con preocupación mientras mamá lloraba y se tapaba la cara con las sábanas de la cama.

-¿Qué pasó mi amor?, ¿Porqué dices eso que te hicieron?-, dijo papá.

-Papá soñé que un ángel llego a casa y trataba de llevarme con él. Dice que como no me he convertido que tengo que ir con ellos, papá dime que eso no es cierto, dime por favor que todo fue una pesadilla-

-Mi amor, tranquila, eso solo fue una pesadilla como tu dices, pero si tienes que tener cuidado con todo esto, necesitas convertirte ya, te lo he repetido mil y una vez. No te has puesto a pensar que pasaría si en verdad sucede si los ángeles llegan a sorprendernos con algo y tu no estás totalmente convertida. Emily esto es algo serio, apenas amanezca nos vamos a convertirte-. Conforme iba hablando a papá se el escuchaba la voz extraña, era como de preocupación , de regaño y de miedo.

-Emi mi amor, ve a dormirte, fue solo una pesadilla, todo va a pasar y vamos a estar bien-. Aún podía notarle sus lágrimas corriendo por sus mejillas.

Papá se levanto a acompañarme hasta mi dormitorio, se quedo en la puerta y me beso la frente diciendo:

-No temas de nada, mientras estés con nosotros nada malo pasará-

Esa pequeña frase salida de todo corazón y con toda sinceridad fue lo que me tranquilizó un poco, papá apagó la luz, salió del cuarto y fue cuando quedé completamente sola en la habitación a oscuras. Miraba hacia la ventana y podía ver como poco a poco iba saliendo el sol, estaba tan asustada que me asusté con un pájaro que se paró cerca de mi ventana, o con la brisa que hacía que el árbol de fuera pegara sus ramas secas.

“… Necesitas convertirte ya, te lo he repetido mil veces”, esa frase daba vueltas en mi cabeza y pensaba que él tenía razón, muchas veces ignoraba el hecho de ir a convertirme, me daba miedo saber que tenía que hacer, como era convertirme completamente. Adam, Lauren y Nathalie ya lo habían hecho, pero como la Ley  Du Luag dice:

“ Ley 53, inciso A: Todo cuerpo humano convertido por primera vez, deberá guardar el secreto y callar toda su vida,de cómo fue la transición de dicho evento, se le obligará a jurar ese mismo día que por nada del mundo pueda revelar como fue dicha conversión. Si incumple con esta ley, serán castigos según inciso C”.

Esto me ponía a pensar más, no sabía en realidad si duele, tampoco sabía si era difícil de hacer, si era algo extremadamente incómodo. En verdad rechazaba por muchas y diferentes maneras el hecho de ir a convertirme, pero en realidad ya era necesario y urgente.

Entre pensamientos y nervios, volví a ver de nuevo la ventana y noté que ya la luz del sol entraba con más fuerza, intenté encender la televisión para ver la hora que era pero no encontré el control remoto. Me levanté a agarrar mi teléfono móvil y vi que ya eran las 6:15 AM.

En realidad no había dormido nada, pero no sentía nada de cansancio ni sueño, así que me tiré de la cama y fui directo al servicio sanitario a lavarme los dientes para bajar a desayunar y leer el diario para ver si podía tranquilizarme un poco.

Cuando salí de lavarme los dientes, escuche unos gritos afuera de casa, no entendía muy bien que era lo que decían ni podía identificar de quien eran esos gritos. Bajé las gradas lo más rápido posible a ver que era lo que había sucedido, llegué a la sala de estar y corrí las cortinas, reconocí a la señora Pulkman que estaba gritando diagonal a mi casa, estaba sosteniendo algo del suelo y lloraba a cántaros.

-No, ¿porqué mi marido?-

-¿Qué pasa?- dijo mamá detrás mío asustándome de tal forma pegue un salto del susto.

-Mamá por Dios me asustaste, como se te ocurre hacerme eso-

-Disculpa amor, vamos corramos a ver que le paso al señor Pulkman-, abrió la puerta corrió hasta donde estaba todo el mundo viendo a ver que había sucedido.

Yo la seguí pero no corría, mientras iba caminando por la calle, vi que Lauren salía con su mamá también a ver que había sucedido.

-Martha que fue lo que sucedió- le dijo mamá a la señora Pulkman.

-Ay Amanda me mataron a Peter, los malditos ángeles le rociaron la lluvia de diamante cuando iba saliendo a trotar-

¿Qué?, los ángeles si andan cerca de nosotros, maldición. Necesito ir ya a la famosa Mansión Du Luag cueste lo que cueste. Esto no puede pasar de hoy.

12/2/11

Episodio Cuatro


Cuando terminé de hablar con papá lo único que quedo dando vueltas en mi mente fueron las siguientes preguntas: ¿Ángeles? ¿Porqué ángeles en nuestras vidas?, ¿Qué tiene los ángeles que a nosotros nos afecta?.

Esa noche la verdad no pude dormir nada, estaba completamente desconcertada, seguía una y otra vez en mi cabeza imaginando como podían los ángeles afectarnos y porqué no quieren que nosotros vivamos tranquilos y en paz. Estando en mi dormitorio, exactamente en mi cama, en un pequeño momento al parecer llegó Morfeo me atrapó, me dirigió a un extraño sueño… ¿o pesadilla?

Estaba en mi dormitorio saliendo hacia la sala, cuando iba bajando las gradas para dirigirme a donde mis padres sentí un mareo tan extraño que lo único que me dio tiempo fue de gritarle a mamá al caer. Cuando mamá se acercó y tocaba mi cara para que yo tratara de responder, observe un extraño aro de color dorado amarillento, que se iba formando poco a poco. Era extraño porque era muy similar al aro que se formó en el cielo; mientras me frotaba los ojos para ver si era real vi formarse un rostro que estaba cubierto totalmente por una capucha color blanca y muy brillante.

Mamá asustada se volvió para observar que era lo que yo estaba mirando; seguro yo tenía cara de pánico, ya que mamá se asusto e inmediatamente observó detrás de ella. Al ver que la capucha blanca caía hasta el suelo y no solo eso, se formaba un cuerpo perfecto de hombre en la cual lo único que tenía descubierto era sus brazos.

-Basta ya, ¿qué es lo que quieres de ella?- Gritó mamá tan fuerte que pude escuchar con exactitud cuando papá asustado tiró el diario que estaba leyendo y corrió hacia donde estábamos.

Yo estaba totalmente en shock y lo único que hacia era contemplar ese ser tan extraño, misteriosos y perfecto, que nunca en mi vida había visto. Antes de que llegará papá entre en razón y me dije a mi misma que esto que estaba enfrente mío era un ángel, podía ver con detalle el halo que caracterizaba a todos ellos y su vestimenta tan celestial.

 Estaba media aturdida y escuchaba una voz muy grave diciendo:

-Ella aún no está convertida y debemos llevarnos la chica, ese es el trato señores Kusanovish, parecen nuevos en el tema-

-Por favor déjala aquí con nosotros, no te la lleves, ella ya está a punto de convertirse, por favor te lo pido déjala no te la lleves- Dijo papá con la voz entrecortada y en sus ojos había un brillo lagrimal.

-Lo siento es hora de partir- dijo el ángel que aún no sabía su nombre, aunque me pregunte algo, ¿Los ángeles tendrán nombre?.

Él me tomo del suelo en donde estaba y de pronto papá se le tiró encima para tratar de que no me llevara y yo pataleaba como loca para soltarme pero hubo un momento en el que no sabía si era más conveniente irme o quedarme.

Inmediatamente desperté con el corazón en la mano y sudando como loca. Me costó mucho adaptarme a la realidad, no sabía bien cual era el sueño y cual era la vida real.

Para qué el ángel me quería llevar con él, qué tiene que ver que aún yo no me haya convertido totalmente con que ellos que lleven hacía su mundo.

Lo único que acaté hacer fue salir al dormitorio de mis padres, no me importa que fueran las 3:35 de la madrugada y encendí la luz de su dormitorio y les dije con una voz que reflejaba urgencia.

-Necesito convertirme ya, o los ángeles me llevaran.

7/2/11

Episodio Tres

 Llegamos a nuestra residencia, estaban todos nuestros padres juntos, el de Adam estaba hablando con papá, la mamá de Lauren, Nathalie y en cuenta la mía, estaban a un lado de nuestra casa hablando de algo y señalando al cielo.

Adam tocó el claxon mientras Don Bolsky; el encargado de la seguridad de la residencia, nos abría rápidamente  los portones.

-Que dicha que llegaron chicos, sus padres están preocupados por ustedes.

-Tranquilo Don Bolsky, estamos bien. Pero que es lo que sucede porque tanto drama por un simple eclipse-, dijo Nathalie un poco molesta.

-Yo no soy quien para decirles esto, mejor entren y que sus propios padre les explique.

Como todos nosotros vivíamos juntos,en una especie de condominio; Adam paqueo el carro justo al frente de su casa , abrí la puerta muy tranquila y lo único que volví a ver fue la cara de mamá muy asustada y corriendo a gran velocidad hacia mí.

-Mi amor dime que estás bien, que no te paso nada-, dijo mamá revisándome la espalda y viendo las piernas que tenía descubierta por mi falda.

-Mamá por favor que vergüenza, que es lo que te pasa. ¿Porqué tanto alboroto por todo esto?.

-Entremos a casa y te lo explico.

Cuando volteé la mirada hacia mi espalda observe que Lauren ya se había metido a su casa junto a sus padres, al igual que Adam y Nat. Lo único que me dio tiempo fue de gritarle a los chicos que después los llamaba para ir a festejar.


Sentada en la sala de la casa, al lado derecho estaba mi madre Raquel que lo primero que hizo apenas se sentó tomó mi mano. Papá se sentó al lado izquierdo mío.

-Emily se que todo esto es algo extraño para ti, pero te tenemos que contar algo-, a papá se le entrecortaba la voz.

-Mira mi amor, te acuerdas aquella vez que te conté lo que a tu abuelo te pasó cuando caían unas cosas extrañas del cielo y…-. No deje terminarlo y lo interrumpí enseguida.

-Papá vamos al grano, ¿Qué es lo que pasa?.

-Bueno mira ese eclipse que tú viste hoy en el cielo, eso se llama un Halo y para nosotros es una catástrofe muy grande, cada vez que esto pasa, mueren miles de personas en el mundo de nuestra especie.
Mira  cuando un Halo se aparece en el cielo, el mismo tira una lluvia de diamante en la cual al caer en nuestras piel nos ocasiona serias lesiones. Y eso no es todo, cuando un cuerpo no ha sido completamente convertido, esa lluvia de diamante llega a tomar tu cuerpo y quemarlo del todo.

-Papá pero exactamente, ¿Qué es esa lluvia de diamante y porqué quema nuestra piel?-, estaba muy nerviosa y no entendía muy bien las cosas.

-Mira mi amor, esa lluvia es creada por ángeles, los cuales lo único que quieren es llegar a extinguirnos por completo. Esos malditos quieren que dejemos de existir en este mundo.

Había algo que en esa historia que no me quedaba claro, ¿Qué tiene que ver la lluvia de diamantes con los ángeles y los ángeles con nosotros?

1/2/11

Episodio Dos

Estábamos completamente aturdidos, no sabíamos en realidad que hacer, le haríamos caso a la profesora y nos encerramos en nuestras casas o si seguíamos rumbo a nuestra celebración a Buffworth.

-No creo que tenga nada de malo esto, lo que pasa es que es un eclipse y nada más, yo opino que nos vayamos a comer, mi estómago lo pide a gritos-, dijo Adam a la vez que su estomago hizo el famoso sonido que recalcaba su hambre.

- Chicos pero por algo la profesora nos dijo que nos fuéramos a nuestra residencia, ¿que pasa si nos sucede algo?.

- Ay por Dios Emily no empieces con tus malos pensamientos, mejor vamos a festejar no seas abuela-.

No me sentía muy cómoda la verdad, me impacto lo preocupados que se pusieron los profesores al ver aquello, pero no me quedo más que responderle a Adam, -Está bien chicos ,vamos a comer.

Mientras Adam volteaba el auto hacia el norte para salir del colegio y encendía el radio, miraba como muchos de los estudiantes estaban ansiosos por saber en realidad que era aquello, unos asustados se iban corriendo a sus hogares como si fuera el fin del mundo, otros seguían hablando por teléfono y explicando que estaba pasando. Yo aún sentía como una espina en el estómago, era como si en realidad esto conllevaba a algo realmente malo, me sentía tan extraña que hasta el hambre se me había quitado.

Sonó mi teléfono móvil y me incliné para agarrarlo de mi bolso, era un mensaje de texto de mamá.

Por favor Emily ven a casa y no mires hacia el cielo, necesito que los chicos también se vengan, tenemos que organizarnos para enfrentarlo”.

Dios eso me preocupó aún más, ahora que hago, necesito irme a casa.

-Chicos lo siento me tengo que ir a casa, mamá está muy preocupada.

-Uy Emily tu siempre hechas a perder nuestros planes, no pasa nada, no es nada malo mira, es solo un eclipse extraño-, Lauren estaba enojada pero prefería eso y no este vacío tan extraño en mi estómago.

-Lauren esto es una emergencia, mira el mensaje de mamá, dice que necesitamos enfrentarlo. Adam por favor llévame a casa, yo no se si ustedes van a seguir a Buffworth pero yo no me siento bien.

-Lo que tu digas Emily-, dijo entre dientes.

Sabía que se habían enojado, era obvio, pero yo tenía que saber exactamente que era lo que pasaba, tenía que preguntarle a mamá que era todo esto y porque teníamos que enfrentarlo.

En la radio, hubo un corte extraño que decía lo siguiente:

Para todos aquellos que no lo han observado, en este momento en la cuidad, estamos presenciando un fenómeno meteorológico llamado Halo, consiste en un anillo color amarillo rojizo perfecto que se forma alrededor del sol, la cual sucede muy pocas veces. Así es que miren hacía el cielo y verán un espectáculo que hacía años no se presentaba”

  Un halo, en que nos puede afectar que un anillo esté cerca del sol, más bien es algo asombroso, como dijo el locutor de radio es algo que muy pocas veces sucede. No comprendía muy bien porque los de nuestra especie nos afectaba un fenómeno meteorológico hasta que recordé una anécdota que mi padre me había contado, una que le había sucedido su propio padre; mi abuelo, cuando me explicó de niña porque era que él tenía una herida en su espalda.

Recordé a la perfección, me había dicho que después de observar hacia arriba y ubicar un anillo en el cielo, miles de cosas malas pasaron en esa cuidad. Me contaba que habían caído una extraña lluvia como de diamante en la cual quemaba la piel de él, y la verdad nunca me dijo que había sucedido después porque no sabía que reacción iba a tomar yo.

Ese recuerdo me hizo analizar algo que nunca en mi vida había pensado, los humanos tienen muchos enemigos, pero nunca había escuchado cuales eran los enemigos de nosotros, y eso me preocupaba aún más.