Con cada paso que
daba para llegar hacia la Sala Celestial, se me venían a la mente miles y miles
de formas e imágenes. No tenía ni idea de porque no podía estar en la ceremonia
de renombramiento, y con la cara
que me hizo Walter temía esperar algo malo.
Entre a la sala
y me senté en la primera banca que estaba al lado derecho, la banca estaba fría
y en la sala había un ambiente un poco desolado y apagado. Dure aproximadamente
unos 45 minutos hasta que escuche donde la puerta principal se abrió y vi a
Jhoan.
-Hijo disculpa
por haberte hecho esperar tanto tiempo, necesitaba terminar de publicar la
lista oficial y dar unos mensajes. Dijo Jhoan con un tono un poco bajo y muy
despacio debido a su edad, ya era muy mayor.
-Serafín pero
que es lo que pasa, necesito que me explique porque no estaba en la lista ofi…
- No me dejó terminar la frase cuando me interrumpió.
-No seas
impaciente hijo, espera para que te explique el porque, se que en un inicio no
vas a estar de acuerdo, pero necesito que seas tu el que realice esta tarea.
-De que tarea
hablas, necesito saberlo ya por favor. Tu más que nadie sabes lo impaciente que
soy.
Mientras el
Serafín Jhoan tomaba un libro viejo, lleno de polvo y era tan antiguo que las
páginas ya era de un color amarillo, con las puntas desgastadas.
-Mira hijo, la
tarea es la siguiente: Debes de ir a la tierra y cuidar y velar por la vida de
una joven. Pero eso no es todo, debes de cuidar su alma, ella está en peligro.
-Mi señor pero
esa tarea la puede realizar cualquier ángel, no creo que ese haya sido el
motivo por el cual no estoy en la lista oficial.
Me parecía
completamente ilógico que por una tarea tan básica y sencilla como lo es velar
por el cuerpo de un humano en la tierra lo tenga que realizar yo, que he
realizado hazañas con mayor dificultad. La verdad me estaba alterando mucho y
no entendía el porque de todo esto, ya estaba levantando la voz y sabía que iba
a llegar el momento en que le iba a contestar de mala manera a Jhoan, hasta que
el mismo vio mi estado, me toma de las manos y me dijo:
-Esta tarea te
la deje a ti, porque para mí es muy especial, esa joven por la que tiene que
cuidar, es Emily Kusanovish.
Con solo ese
nombre, sentí de nuevo el dolor que sentí al darme cuenta que estaba muerto. Yo
cuidar esa persona, velar por ella, estar junto a ella, era completamente
imposible. Estaba con el alma temblando, al igual que sentía el cuerpo cuando
era humano y estaba nervioso, la voz no me salía de la garganta, tome una
bocanada de aire, y fue cuando con un solo soplo, logre decir:
-Yo renuncio a
esa tarea, no puedo llegar a cuidar la vida de alguien que me la quitó a mí.
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